ojoDecir que nos ha tocado vivir un momento histórico donde todo cambia a una velocidad de vértigo es una obviedad. El avance irrefrenable de la tecnología, los medios de comunicación inmediatos, viajar de un país a otro en cuestión de horas… todo ello ha transformado el mundo de muchos profesionales, entre ellos, el detective privado, quien también ha tenido que aprender a adaptarse a nuevas formas de trabajo.  En realidad, no solo ha modificado los hábitos y procedimientos de miles de profesionales de diferentes ramos, si no que también (segunda obviedad) ha cambiado completamente la forma de vivir nuestra rutina diaria.

Los cambios no siempre son bienvenidos.

          Son inevitables, eso sí. Pero cada quien reacciona de una forma diferente: unos se adaptan enseguida, otros les cuesta más y otros no lo harán nunca. Algunos navegan como pez en el agua en medio de términos como VPN, malware, TCP/IP,  y otros tiemblan solo con ver el robotito ese verde que sale “en el teléfono de mi niño”. Así es la vida, unos se adaptan bien, otros mal, y otros muy mal, con un completo desconocimiento de las nuevas tecnologías. Y el desconocimiento puede generar temor, y el temor, sostenido a largo plazo, puede generar situaciones muy conflictivas para el individuo.

            Desde hace unos cuantos años, y de cada vez con más habitualidad, nos encontramos con un perfil de cliente en nuestro despacho que responde a las características anteriores. Personas que con un elevado desconocimiento de la realidad informática y tecnológica, creen estar siendo vigilados, acosados, por cámaras ocultas y micrófonos colocados en su domicilio por terceras personas  a veces sin identificar a través de medios que si bien existen, no son accesibles para cualquier persona.

             La primera pregunta que les hacemos a los clientes es :”¿Por qué y para qué?“. En la mayoría de ocasiones no hay una respuesta clara, y de hecho, no hay más que un temor patológico a las nuevas tecnologías. ¿Por qué sucede esto hoy? ¿Por que este incremento descomunal en este tipo de consultas? La respuesta es evidente: unamos el desconcierto generalizado de muchas personas ante las nuevas tecnologías, al visionado constante de series de televisión en las que los procesos informáticos se simplifican exageradamente (CSI, Person of interest…) y a la proliferación de dispositivos de captación de audio y vídeo por todas partes (subrayado por el artículo de prensa que cada cierto tiempo aparece) y su utilización inadecuada. La combinación de estos factores es una mezcla explosiva que va directamente contra la estabilidad emocional de muchas personas que pueden llegar a sentirse acosadas.

           paranoiaPero no, la realidad suele ser muy distinta. Y así se lo decimos a nuestros clientes: es cierto que todo dispositivo tecnológico es susceptible de ser hackeado, y es cierto que puede colocarse una cámara oculta o un micrófono en cualquier lugar de la casa con relativa facilidad, pero también es cierto que no es tan sencillo. Se trata de una cuestión de proporcionalidad, como siempre hay que valorar el quién, qué, cómo y para qué para ver que posibilidades de las que plantea el cliente puedan ser aceptables o más bien fruto de su imaginación. Una persona con conocimientos menores de informática que plantea que alguien pueda haber tomado control de su PC para obtener unas imágenes comprometidas o un número de cuenta resulta bastante creíble, pero si esa misma persona afirma que su casa está repleta de cámaras ocultas, micrófonos, altavoces, y pregunta si es posible que te instalen un chip en la cabeza mientras duermes, pues no…

Sí. El peligro existe.

                 Las estadísticas son claras. La inmensa mayoría de esas consultas están basadas en temores infundados de los clientes. Pero eso no quiere decir que el peligro no existe, por supuesto que existe: no sería la primera vez que hemos localizado micrófonos en despachos en los que iba a tener lugar una importante reunión, ni la primera vez que hemos comprobando que aquella persona que ante la incredulidad de terceros afirmaba que la estaban siguiendo, tenía razón. Hay que tener siempre presente, como comentábamos antes, los medios que afirmamos se están utilizando para espiarnos y sobre todo los fines que se pretenden.  Entonces tendremos una perspectiva más o menos clara de si en efecto, pueda estar pasando algo. Y ante la duda, es preferible que un profesional nos abra los ojos ante una realidad desconocida a quedarse para siempre con una sensación cuando menos, desagradable.

You must be logged in to post a comment.